500 años de la Ermita de Veracruz

Fue un 7 de Junio de 1517 cuando el Papa León X concedió bula para fundar un convento según la regla de Santa Catalina de Siena y edificar una iglesia en el Cerro de la Cruz.


La ermita, que corona una de las partes más altas de la ciudad y se levantó en un estilo renacentista mezclado con elementos manieristas y pequeños detalles barrocos de yeserías en algunas capillas, fue levantada por una devota a la Santa Vera Cruz llamada María Ruíz, apodada “la Rubiana”, (por su abuelo Miguel Rubiano), en el emplazamiento que pertenecía a su abuelo a raíz del reparto de tierras que hizo el Infante Don Fernando por los servicios prestados en la lucha contra los infieles y que con el tiempo se convirtió en el lugar en el cual la hermandad de la Vera Cruz y la sangre de Cristo hacían sus estación de penitencia debido a la similitud con el monte calvario y por ser una tribuna privilegiada desde la cual admirar la vega antequerana.  Éstas se sucederían hasta el siglo XIX.

Desde este momento, la transformación y el escaso uso, así como su abandono, llevarían a los dueños a cederla al Ayuntamiento a finales de los años 70, deteriorándose poco a poco, encontrándose a finales de los años 80 casi destruida en su totalidad. En 1997, el templo se ha vuelto a levantar, basándose en la planta original y añadiéndo nuevos cuerpos.


Este entorno privilegiado además ha sido escenario de cultos litúrgicos, rogatorias por lluvia, conjuras de las plagas amenazadoras y diferentes cultos religiosos y relacionados con lo oscuro.

La Ermita de Veracruz tiene su leyenda, o al menos eso nos hace ver el libro: “Antequera, Antequera Recuerdos de Anteayer “ de José Luis Sánchez Garrido. Nos habla de un viejo cementerio olvidado en un sitio “siniestro” donde estaban enterradas según la creencia popular  los cuerpos de “las almas perdidas”, conocido como el “Cementerio de Los Moros”, ya que en otras épocas no se podían enterrar en un cementerio cristiano a difuntos por su condición religiosa o por ser suicidas. Su ubicación exacta no se conoce, por los datos del autor, está situado al pie del Cerro de la Cruz o en su ladera norte en las inmediaciones del Camino de la Quinta.

El historiador antequerano Miguel Ángel Melero Vargas apunta, en “De la Esperanza al Sometimiento: República, Guerra y franquismo en Andalucía “, que en una sesión de gobierno del 23 de Agosto de 1936 se aprueba  destinar una superficie de 1.15 hectáreas  para un cementerio marroquí en el Cerro de la Cruz aprovechando que fue lugar de enterramiento de soldados regulares que murieron en la ocupación de Antequera en la contienda. 

Planeta Antequera

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