El Arco del Nazareno de Antequera


Situado en la Plaza de San Sebastián y franqueando la entrada a la Calle Nueva, el Arco del Nazareno era originalmente una capilla callejera construida en el siglo XVIII, época de gran proliferación de este tipo de lugares de culto de imágenes sagradas.

El primitivo arco construido en el siglo XVIII fue demolido, por su estado de ruina, en 1959, inaugurándose la nueva obra en 1963. Una leyenda popular acompaña la historia de esta singular construcción, la cual fue recogida por la poetisa antequerana Victorina Sáenz de Tejada en un romance titulado "El Nazareno de la calle Nueva".

Existía en Antequera un caballero llamado Luis de Zayas, conocido por la vida alocada que había seguido en su juventud. Aunque abandonó sus malas costumbres casándose, asistiendo una mañana a la iglesia de la Encarnación quedó prendado de una joven que tomaba el hábito de religiosa. Desde entonces, no pensó en otra cosa que no fuera conseguir los favores de la novicia.

Algunos meses después, obtenido el cariño de la muchacha, en una noche tormentosa se lanzó al interior del jardín donde esperaba hallar a su amada. Al no verla allí, se aventuró al interior del convento, encontrándola dormida en su celda. Tras despertar a la joven ambos salieron al pasillo, cayendo ella de rodillas totalmente arrepentida ante una imagen de María. El hidalgo abandonó allí mismo a la joven corriendo presuroso a la calle, cayendo desvanecido al llegar a la entrada de la calle Nueva.

Al amanecer fue encontrado por algunas personas que lo acompañaron a su casa, confesándose ante su mujer, a la que contó que había visto la imagen de Jesús con la cruz sobre sus hombros al llegar a la esquina de la calle. Como muestra de su arrepentimiento, quiso expiar su culpa con la fundación de un arco sobre el que colocaría, alumbrada perpetuamente por seis luces, la imagen de Jesús Nazareno.

Planeta Antequera

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